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El contenido de la relación obligacional moderna se perfila como una entidad compleja y orgánica, donde confluyen entre sí variados elementos e intereses, transformándose en un verdadero mecanismo integrador de facultades, deberes y cargas. Bajo este paradigma, la deuda no puede concebirse exclusivamente como el deber del deudor de ejecutar la prestación prometida, ni el crédito solo como el derecho subjetivo a exigir la misma
El contrato es la figura central del Derecho Privado, y lo es en tanto instrumento útil para que los ciudadanos podamos alcanzar, a través de la cooperación, nuestros fines, siempre que se encuentren alineados a los valores que inspiran el ordenamiento jurídico Debido a esa importancia y vitalidad es que en las últimas décadas -producto a los rápidos avances del comercio nacional e internacional, sumado a la industrialización o producción a gran escala-, se han generado grandes cambios en la manera de entender la contratación entre particulares. Así podemos hablar ahora de la necesidad de diferenciar dos clases de contratos en atención al poder de mercado y profesionalidad de una de las partes: por un lado los contratos paritarios en los que ambas partes se encuentran en una igualdad de condiciones real, donde ninguno de los involucrados es un empresario o profesional, lo que permite potencialmente una negociación sobre todos los términos del acuerdo; y, los contratos de consumo, en los que debido al poder de mercado o la profesionalidad de una de las partes, la negociación no es posible, siendo que la parte que tenga interés en plegarse a la estructura negocial solo puede aceptarla o rechazarla.
Inteligencia Sur, es el nombre de la nueva consultora sobre Inteligencia Artificial fundada por Carlos Amunategui y Nathalie Walker, ambos reconocidos académicos e investigadores nacionales. La tecnología ha llegado para quedarse, su acelerada dinámica se ha convertido en un desafío en toda serie de asuntos, y el derecho no ha sido la excepción, aunque los operadores nos movamos a una velocidad más pausada, pues la tecnología no da pausas, no espera cambios legislativos ni estudios de larga data, simplemente te deja atrás. Lo anterior, parece no ser aplicable a la Consultora Inteligencia Sur, quienes han advertido en la Inteligencia Artificial un nuevo nicho de desarrollo de la disciplina jurídica, no solo desde lo académico, sino desde el ejercicio mismo, esa es la idea detrás de la Consultora Inteligencia Sur. En esta nota pudimos conversar con su Socio y Socia fundadora, Carlos Amunategui y Nathalie Walker, quienes se refieren desde el origen de esta idea, el estado actual de la Inteligencia Artificial en Chile, hasta sus proyecciones con Inteligencia Sur.
En reiteradas oportunidades[2] nuestros tribunales han optado por rechazar la inclusión de aquellos créditos que provienen de deudas de educación superior (como el CAE). La razón principal por la cual han adoptado dicha postura, radica principalmente en los incidentes de exclusión de deuda que son deducidos por las instituciones de educación superior y, que los tribunales, sin mayor problema, acogen. Evidentemente, el solicitante de liquidación concursal emplea los medios que le franquea la ley para impugnar dichas resoluciones obteniendo, en la mayoría de los casos, resoluciones igualmente desfavorables.
Sabido es que la diferencia de sexo de los contrayentes constituye un requisito de existencia del matrimonio, establecido en el art. 102 del Código Civil (CC), en relación con el art. 80 de la Ley de Matrimonio Civil (LMC), según el cual el matrimonio es un contrato solemne celebrado “por un hombre y una mujer”. La cuestión acerca de la procedencia o no de extender el matrimonio a parejas del mismo sexo no está exenta de dificultades en atención a las diversas concepciones existentes en torno al matrimonio mismo, a la sexualidad y su ejercicio, al papel de las creencias religiosas sobre al matrimonio en una sociedad pluralista y democrática y, en fin, a la forma en que deben interpretarse los principios constitucionales y los derechos fundamentales de las personas, de modo de determinar si ellos imponen al Estado legislador la remoción de la regla de heterosexualidad del matrimonio contenida en la definición del matrimonio ya referida.
Desde hace un tiempo hemos visto casos de ventas irregulares de sitios subdivididos que llegan a la justicia. Las personas adquieren estos terrenos mediante la suscripción de una escritura pública ante notario que las hace pensar o creer que son dueñas del dominio sobre el bien inmueble y comienzan a construir. O bien sabiendo que no las hará dueñas, contratan igualmente porque confían en que podrán hacer uso del procedimiento legal para regularizar loteos sin recepción definitiva por parte de la municipalidad establecido en la Ley N° 20.234 y posteriormente en la Ley Nº 20.812.
Antes de analizar la jurisprudencia en cuestión, señalar a propósito de la figura de la ficha clínica, que en materia de judicialización de casos de responsabilidad médica, es un instrumento de suma relevancia ya que en ella consta el historial médico del paciente así como de las actuaciones del facultativo o accionar de la entidad sanitaria, lo cual constituye un instrumento de análisis de la conducta desplegada en el desarrollo médico de un paciente. Entonces como primera aproximación a este instrumento de registro tal como lo dispone el artículo 12 de la Ley 20.584, “ es el instrumento obligatorio en el que se registra el conjunto de antecedentes relativos a las diferentes áreas relacionadas con la salud de las personas, que tiene como finalidad la integración de la información necesaria en el proceso asistencial de cada paciente. Podrá configurarse de manera electrónica, en papel o en cualquier otro soporte, siempre que los registros sean completos y se asegure el oportuno acceso, conservación y confidencialidad de los datos, así como la autenticidad de su contenido y de los cambios efectuados en ella”.
Resulta difícil ignorar los cambios en los últimos años en la información que se publicita sobre electrodomésticos en comerciales y afiches. Lo común pareciera ser centrar la atención en aspectos relacionados con la potencia del aparato, su compatibilidad en un determinado ecosistema, o, incluso, el estilo de vida que promueve o proyecta. Sin embargo, no deja de llamar la atención lo infrecuente que resulta anunciar la expectativa de vida útil del producto que se promociona, siendo que esto debiese ser una característica particularmente atractiva para el consumidor, de la misma forma que lo es un bajo consumo de energía.