La Primera Celebración de la Independencia

Ana María Ried-Carrera.

Presidenta Honoraria Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera.

La historia de nuestras jóvenes repúblicas americanas, adolece de vacíos debido, en parte a la ausencia de documentos, y también a la falta de rigurosidad de algunos historiadores al juzgar la época de la independencia.

Un ejemplo emblemático de esta situación es la figura de don José Miguel Carrera y su actuación en este importante período en que se define a una nación.

Nacido en Santiago, en 1785, y educado en el colegio de Nobles de San Carlos, demostró desde pequeño su carácter impetuoso que lo hacía un líder en las travesuras juveniles. Fue compañero y amigo de Manuel Rodríguez, y ambos fueron perseguidos hasta su muerte. En 1807 fue enviado a España por su padre don Ignacio, a cobrar unas deudas impagas, y al comenzar la invasión napoleónica a este país, se alistó como oficial en el Regimiento Farnesio para combatir a los franceses. Su destacada actuación en más de 18 batallas le hizo ser condecorado con la Medalla de Talavera y ascendido a Mayor y comandante de los Húsares de Galicia.

En Chile, la primera junta de gobierno de 1810 comenzó a gobernar el país mientras España estaba en manos de los franceses, y Carrera decide volver a su patria para liberarla definitivamente de la metrópolis. Le escribe a su padre “Ha llegado la hora de la independencia americana”.

Ayudado por sus hermanos militares Juan José y Luis, asume el poder en noviembre de 1811, y su primera providencia fue encargar una imprenta, en la que se publicó nuestro primer periódico La Aurora de Chile para dar a conocer las ideas independentistas.

En seguida, recibe en forma oficial al cónsul de Estados Unidos Joel Roberts Poinsett, manifestándole que sus ideales son republicanos. Esta fue la primera relación de Chile con un país extranjero, y provocó suspicacias, ya que ese país era una república y los demás eran monarquías como España, Francia, Rusia, Gran Bretaña, etc.

La Logia Lautarina, cuya sede estaba en Buenos Aires, al mando de San Martín, era abiertamente monárquica y este fue uno de los primeros y no mencionados acuerdos entre Carrera y esta logia, a la cual pertenecía don Bernardo O´Higgins.

Al crear José Miguel una bandera y un escudo chileno, atrajo el disgusto de quienes seguían fieles a España, por lo que reorganizó el ejército y compró buques para defender los puertos. Creó la Escuela Militar llamada de Jóvenes Granaderos, y una escuela para oficiales de la Armada. Introdujo la educación gratuita para hombres y mujeres, se preocupó de la salud y de las industrias. Finalmente promulgó en 1812, una constitución que dividía los poderes y daba a Chile la facultad d elegir a las autoridades que nos dirigirían.

Todas las normas y decretos de creación de estas entidades están en la Aurora de Chile y también se han recopilado en el Archivo Carrera, que tiene 36 tomos con muchos documentos que estaban inéditos. Uno de ellos es el Diario Militar de Carrera y su “Diario de viaje en Estados Unidos “que relata cómo consiguió los cinco barcos que vinieron por el atlántico con bandera chilena y fueron confiscado por la logia al llegar a Buenos Aires.

Debemos recalcar que Carrera fue el primero en proclamar nuestra independencia de España, a través de sus símbolos y nuevas instituciones.

Uno de los hechos más relevantes de su gobierno fue la celebración de la independencia que se debía realizar el 18 de septiembre de 1812, pero por desavenencias con su hermano Juan José debió llevarse a cabo el 30 de ese mes. Don José Miguel envió más de 600 esquelas con la invitación a este magno evento, el que invitaba, por la mañana a un solemne Te Deum la Catedral, y en la tarde a un sarao en la Casa de Moneda. Debemos aclarar, que, en ese tiempo, ésta era el lugar donde se acuñaban monedas, pero en esta ocasión se ocuparon sus amplias salas para esta festividad.

Cuenta el sacerdote español Fray Melchor Martínez, que al amanecer del día 30, se izó la bandera chilena de Carrera con una gran salva de 31 cañonazos. Sobre la portada ´principal de la Moneda se colocó un lienzo pintado con la cordillera, desde donde salían rayos de luz con la inscripción “Aurora libertatis chilensis”. Más abajo estaba colocado el nuevo escudo en que aparecían una columna coronada con un globo y una radiante estrella, con una india a su derecha y un indio a su izquierda con una leyenda que decía arriba “Post tenebras lux” (después de las tinieblas la luz). Y abajo” Aut concilio aut ense” (por el consejo o la espada). También se lucía por varias partes nuestra nueva bandera.

Todo el frontis y el interior de los patios fueron iluminados con más de 8 mil luces. A ambos lados de este edificio había arcos triunfales con flores, leyendas y poemas alusivos a la independencia.

En el Te Deum, para dar gracias a Dios por la libertad, una nutrida concurrencia escuchó a Fray Ventura Silva comparar la esclavitud americana con la del pueblo judío en Egipto.

Para el Sarao de la tarde, se había dispuesto 3 espaciosos salones; el primero para el baile, con más de 400 luces, y los otros para el banquete, que fue espléndido, se sirvieron cerca de 250 fuentes de delicadas viandas, dulces de las monjas que simulaban flores o frutas vinos, helados y frutas de las más variadas, servidas en finas lozas y fuentes de plata.

El baile empezó a las 8 con una contradanza, llamaron la atención algunas damas, vestidas a la usanza india y doña Javiera Carrera, quien, ricamente vestida, lucía una guirnalda de perlas y diamantes, de la cual pendía una corona al revés en señal de vencimiento.

Y esta fue la primera celebración de nuestra independencia.

Bibliografía

Memoria Histórica de la Revolución de Chile. Fray Melchor Martínez, tomo II 1964, pág. 86 y 87. Aurora de Chile N°34 del jueves 1° de octubre de 1812.

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