El derecho está en deuda con los pueblos originarios

s puede parecer lejano a lo que se entiende por un texto de doctrina u opinión jurídica. Sin embargo, el derecho debería ser —o, al menos, usarse— herramienta de transformación social, elemento de protección de los más desprotegidos. En definitiva, debería poder articularse como mecanismo de vertebración de sociedades distintas, plurales, de forma que el individualismo, tan presente en lo económico, y con hegemonía a lo largo y ancho de nuestro territorio, no opaque toda posibilidad de solidaridad y fraternidad entre pueblos.